Los conflictos sociales y la crisis de movilidad vuelven a pasarle factura al deporte en el país. La Comisión Organizadora de Competiciones, de la Federación Boliviana de Fútbol, confirmó de manera oficial la suspensión y reprogramación del partido Bolívar-Guabirá, originalmente programado para este domingo 24 de mayo en la ciudad de La Paz, debido a la falta de garantías logísticas y de seguridad por los bloqueos de carreteras.
La decisión se tomó a solicitud de la empresa MediaPro SRL (encargada de la producción de televisión para todos los partidos de la División Profesional del Fútbol Boliviano), luego de evaluar la compleja situación en la sede de Gobierno, donde los puntos de bloqueo instalados en la urbe alteña y en las principales vías de conexión terrestre han cortado por completo los accesos hacia La Paz, imposibilitando el libre traslado de los equipos y del personal técnico.

El presidente de Guabirá, Rafael Paz, ya había manifestado a través de Radio Omega su profunda preocupación por la escalada de tensiones en La Paz y El Alto. Aunque el dirigente azucarero guardaba la esperanza de mantener el calendario deportivo vigente, admitió que el panorama social y la falta de garantías en las rutas hacían inviable el viaje del plantel. Finalmente, la dirigencia celeste oficializó mediante sus canales institucionales que el encuentro deberá buscar una nueva fecha en el calendario.
Este aplazamiento no es el único. La novena jornada de la Liga de la División Profesional se encuentra bajo una enorme incertidumbre, y el Comité Ejecutivo de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF) ya se ha visto forzado a postergar múltiples compromisos debido a los conflictos que paralizan a varios departamentos. A la par, el traslado del material logístico y de las unidades móviles encargadas de la transmisión televisiva de los partidos se ha vuelto inviable por vía terrestre, agravando la crisis del torneo nacional.
Con este panorama, la FBF analiza los escenarios para acomodar los partidos postergados en un calendario cada vez más ajustado, mientras los clubes intentan mantener el ritmo de entrenamiento a la espera de que se restablezca la paz social y las condiciones mínimas para competir.



