El expresidente Evo Morales volvió a elevar la tensión política este viernes tras denunciar públicamente un supuesto plan para detenerlo, que —según afirmó— contaría con participación de agentes de inteligencia militar y de la DEA de Estados Unidos
Durante su programa de radio, Morales rechazó las acusaciones lanzadas por el Gobierno que lo vinculan con las protestas sociales y con un presunto financiamiento proveniente del narcotráfico. En medio de sus declaraciones, lanzó una frase que rápidamente generó repercusión política y en redes sociales:
“Yo digo que me procesen, que me detengan, ojalá no me maten”.
El exmandatario aseguró que no teme enfrentar procesos judiciales y recordó que anteriormente estuvo encarcelado, perseguido y exiliado. Sin embargo, advirtió que existiría un operativo para capturarlo entre este viernes y el sábado.
Según Morales, un grupo de inteligencia del Ejército junto con la DEA estaría detrás del presunto plan de aprehensión. También sostuvo que las denuncias en su contra serían utilizadas como argumento para justificar una eventual militarización en medio de los conflictos políticos y sociales que atraviesa el país.
Las declaraciones llegan después de que el Gobierno lo señalara por presuntamente estar relacionado con las movilizaciones y con redes de financiamiento ligadas al narcotráfico, acusaciones que el líder cocalero negó categóricamente.
Actualmente, Morales enfrenta una orden de aprehensión por un caso de trata de personas. No obstante, permanece en el Trópico de Cochabamba bajo resguardo de sus seguidores, mientras crece la tensión política en torno a su situación judicial y al conflicto con el Ejecutivo.



