La crisis política dentro del Concejo Municipal de Montero entró este jueves en uno de sus momentos más tensos y polémicos. El concejal de Creemos, Willan Perales, instaló una sesión paralela en el Legislativo municipal y logró ser reelegido como presidente del Concejo en medio de cuestionamientos por el quórum, el procedimiento utilizado y la participación de concejales suplentes.
La jornada estuvo marcada por dos sesiones distintas, dos convocatorias separadas y dos bloques políticos disputando la conducción del órgano legislativo.
Por un lado, la directiva presidida por Belén Arispe sesionó desde las 8:30 de la mañana junto a ocho concejales titulares de oposición. Durante la reunión aprobaron informes legislativos y posteriormente declararon un cuarto intermedio hasta las 13:00. Tras retomar la sesión, el encuentro duró cerca de 20 minutos antes de ser cerrado oficialmente.
Minutos después, a las 14:00, Willan Perales, investido por la figura de decano, instaló una sesión impulsada por la bancada oficialista de Creemos. Inicialmente solo estaban presentes los tres concejales titulares de su bloque: el propio Perales, Hugo Serrate y Verónica Antelo.
La aparición de suplentes y la sesión paralela
Ante la falta de quórum, Perales dispuso una espera de media hora. Pasado ese tiempo y sin lograr completar la asistencia necesaria con titulares, leyó una lista convocando a concejales suplentes que se encontraban en instalaciones del Concejo Municipal.
Uno a uno fueron tomando asiento entre aplausos y vítores de los presentes: Abel Quiroga Copa (suplente de PATRIA), Cinthia Quinteros Calucho (suplente de VOS), Jenny Mamani Sánchez (suplente del PDC) Francisco Bonilla, suplente de NGP.
Sin embargo, Bonilla debió abandonar posteriormente su curul debido a que la concejala titular Maribel Salguero se encontraba presente, quedando finalmente tres suplentes acompañando a la bancada de Creemos.
Con esa conformación, la sesión avanzó y Perales consiguió ser reelegido como presidente del Concejo Municipal en una directiva paralela que ahora profundiza aún más la fractura política dentro del Legislativo montereño.
La polémica por la convocatoria
Horas antes de la sesión, el concejal Rafael Hurtado ya había cuestionado públicamente el mecanismo utilizado por Creemos para convocar a reunión.
La observación se centra en que la sesión no fue convocada mediante una “convocatoria” oficial firmada por una autoridad electa, sino a través de un “comunicado” emitido por la Máxima Autoridad Ejecutiva (MAE) administrativa del Concejo Municipal.
El documento firmado por el secretario municipal Luis Fernando Moreno Suárez, quien funge como Máxima Autoridad Ejecutiva del Concejo (MAEC), señalaba que la “Sesión Inaugural de la gestión Legislativa 2026-2027” debía realizarse el jueves 28 de mayo a las 14:00 en el salón San Ramón Nonato.
Para la oposición, la figura utilizada no tendría validez para convocar a autoridades electas, ya que consideran que una MAE administrativa no puede asumir atribuciones políticas o legislativas reservadas al presidente del Concejo.
En contraste, la sesión encabezada por Belén Arispe fue instalada bajo una convocatoria formal sustentada en el Reglamento General del Concejo Municipal y firmada por la presidenta y la secretaria del ente deliberante.
Dos directivas y una misma hora de sesión
La tensión política no parece disminuir. Ambas directivas, la encabezada por Belén Arispe y la de Willan Perales, convocaron para el martes 2 de junio a las 8:30 de la mañana en el mismo Concejo Municipal.
De concretarse ambas sesiones simultáneas, sería la primera vez que dos directivas paralelas coincidan oficialmente en el mismo horario y espacio institucional dentro del Legislativo montereño.
El conflicto, que comenzó como una disputa por la conducción del Concejo, ya evolucionó hacia una batalla política, administrativa y judicial que mantiene al municipio en un escenario de alta incertidumbre institucional.



