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Guabirá despertó en el frío de Montero: goleó a GV San José y salió del fondo con una noche de desahogo

Guabirá llegaba herido. Último en la tabla. Apenas un punto en cinco fechas. Cuestionado por su hinchada y atrapado en una tormenta futbolística que parecía no tener salida. Pero, el fútbol siempre guarda noches de resurrección. Y esta fue una de ellas.

Guabirá despertó en el frío de Montero: goleó a GV San José y salió del fondo con una noche de desahogo
Deporte
Gilberto Melgar

Con ráfagas del sur, tribunas vacías y presión en la espalda, el Azucarero encontró fútbol, carácter y gol para firmar su primera victoria del campeonato. El equipo de Leonardo Egüez venció 3-0 a GV San José y volvió a sonreír en el Gilberto Parada.

El frío golpeaba fuerte en Montero. El termómetro marcaba 16 °C y el viento sur cruzaba las tribunas del estadio Gilberto Parada. Poco público. Mucha presión. Y un equipo obligado a reaccionar.

Guabirá llegaba herido. Último en la tabla. Apenas un punto en cinco fechas. Cuestionado por su hinchada y atrapado en una tormenta futbolística que parecía no tener salida. Pero, el fútbol siempre guarda noches de resurrección. Y esta fue una de ellas.

Desde el pitazo inicial, el equipo de Leonardo Egüez salió con otra actitud. Más agresivo. Más intenso. Más decidido a dejar atrás el golpe anímico de las fechas anteriores. Apenas al minuto de juego, Rafinha metió un centro preciso para Ramiro Cristóbal, que casi sorprende con una chilena que levantó los primeros gritos en las tribunas.

GV San José respondió rápido. A los seis minutos, Fabricio Vásquez desbordó por izquierda y encontró a Alex Cáceres, que conectó de cabeza dentro del área en la primera advertencia seria del conjunto orureño.

Guabirá tenía la pelota, pero le costaba profundizar. Hasta que el fútbol encontró el quiebre.

A los 15 minutos, Pablo Melgar lanzó un centro venenoso. Said Mustafa salió mal, perdió el control del balón y terminó chocando con el travesaño en una jugada caótica que casi termina en autogol. Fue el aviso.

Dos minutos después llegó el golpe.

Rafinha levantó un centro perfecto desde la esquina y Samuel Garzón apareció como un fantasma entre los centrales para meter un cabezazo en palomita y abrir el marcador. El Gilberto Parada, frío y semivacío, explotó por primera vez en la noche.

Y cuando GV San José todavía intentaba reaccionar, Guabirá volvió a pegar.

Thiago Ribeiro recuperó en tres cuartos de cancha, se asoció con Nicolás Masconi y la jugada terminó en otro centro preciso para que Rafinha, dentro del área chica, conecte de cabeza el 2-0. Dos goles en dos minutos. Dos golpes letales. Dos descargas de alivio para un equipo que necesitaba respirar.

A partir de ahí, el partido cambió de dueño.

GV San José intentó adelantarse y encontró algunos espacios, pero la defensa azucarera respondió con claridad. Los centrales controlaron las arremetidas y el equipo local comenzó a sentirse cómodo, incluso amenazando de contraataque.

Antes del descanso llegó otra jugada polémica. Rafinha metió un pase magistral desde media cancha para Gustavo Peredo, quien habilitó a Samuel Garzón dentro del área. El delantero quedó mano a mano y cayó tras un contacto de Lencinas. El árbitro Bruno Vera cobró penal de inmediato, pero el VAR corrigió la decisión y anuló la falta. Rafinha ya tenía el balón en las manos y se quedó con las ganas del tercero.

Los últimos minutos del primer tiempo GV San José arrinconó al local y buscó descontar antes del descanso, pero el marcador no se movió.

En el complemento, el Azucarero entendió que debía liquidarlo.

Riky Añez comenzó a encontrar espacios y Rafinha manejó los tiempos del partido con experiencia. A los 59 minutos, Peredo asistió al brasileño dentro del área, pero el delantero desperdició una oportunidad clarísima frente al arco.

Dos minutos después, otra gran jugada colectiva terminó con Nicolás Masconi definiendo apenas afuera del pórtico cuando parecía el tercero cantado.

Guabirá estaba más cerca del gol que GV del descuento.

Y Rafinha seguía encendido. A los 63 minutos sacó un tiro libre venenoso que casi se mete en el ángulo. Mustafa reaccionó con lo justo para evitar otro golpe.

El equipo orureño no dejó de intentar. A los 74 minutos estuvo muy cerca de descontar tras una ofensiva peligrosa. Pero Guabirá resistió.

Y terminó golpeando otra vez.

A los 83 minutos apareció Denilson Fernández para sellar la goleada. El 3-0 fue definitivo. Merecido. Liberador.

El pitazo final.

Guabirá ganó su primer partido en el campeonato y abandonó, al menos por una noche, el peso de la crisis. El equipo mostró otra cara: intensidad, presión alta, eficacia y actitud competitiva. Rafinha fue el cerebro y el líder futbolístico. Samuel Garzón encontró el gol. Y Leonardo Egüez respiró después de semanas bajo fuego.

En Montero, entre el viento helado y las tribunas vacías, Guabirá volvió a sentirse vivo.


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