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¿Fracaso o estrategia? La sesión de Perales no prosperó; ni con votos duplicados lograron aprobar el orden del día

Dos directivas profundizan la crisis en el Concejo. Perales suspendió su encuentro entre errores y gritos; Arispe sesionó sin apoyo de funcionarios.

¿Fracaso o estrategia? La sesión de Perales no prosperó; ni con votos duplicados lograron aprobar el orden del día
Montero
Gilberto Melgar

Con dos directivas paralelas, dos sesiones y once concejales titulares reunidos por primera vez en más de un mes, el Concejo Municipal de Montero arrastra un conflicto político que sigue sin encontrar salida.

La mañana del martes Montero vivió una nueva disputa política que mantiene dividido al Órgano Legislativo. La sesión convocada por Perales, presidente del directorio paralelo, concluyó sin avanzar un solo punto del orden del día y dejó al descubierto errores procedimentales, votos duplicados, cuestionamientos a los asesores jurídicos y una fractura visible dentro del denominado 'Bloque de Unidad'.

El vecindario del alcalde fue el lugar elegido para sesionar

La plaza Virgen de Cotoca fue el lugar escogido para la sesión convocada por Perales, el vecindario donde vive el alcalde Regys Medina, dentro del Distrito 2, considerado uno de los bastiones políticos de Creemos, y una zona donde Medina destinó millonarias inversiones municipales, como la remodelación de la plaza, pavimentación de calles y la construcción del único salón velatorio municipal.

En ese contexto, la convocatoria se desarrolló en un territorio donde el oficialismo conserva una influencia política y respaldo vecinal, situación que se reflejó en la presencia de simpatizantes y grupos movilizados que acompañaron la sesión y posteriormente protagonizaron abucheos e insultos contra concejales de oposición.

Mientras tanto, apenas minutos antes, los concejales opositores habían instalado una sesión en el hemiciclo municipal y declarado un cuarto intermedio para asistir a la convocatoria de Perales.

Por primera vez, desde la posesión de los nuevos concejales, los once titulares de las cinco fuerzas políticas (Creemos, VOS, Patria, NGP y PDC) coincidían en un mismo espacio. Sin embargo, también fue la primera vez que los concejales de Nueva Generación Patriótica, Víctor Hugo 'Tatín' Callaú y Maribel Salguero, no participaron de la sesión encabezada por María Belén Arispe y optaron por asistir a la convocatoria de Perales.

El hecho marcó un giro político que evidenció un quiebre dentro del bloque opositor que había actuado unido durante las últimas semanas.

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Una votación que desató el caos

Los problemas comenzaron apenas instalada la sesión.

Tras verificar el quórum, Perales instruyó a la secretaria, Verónica Antelo, someter a consideración el orden del día. Sin embargo, durante el llamado nominal Antelo generó una confusión que terminaría condicionando el resto de la sesión.

Mientras Perales ordenó que se vote por el orden del día, Antelo indicó que se trataba del control de asistencia.

La situación se volvió evidente cuando la concejal Adela Ortiz respondió “rechazo”, entendiendo que estaba pronunciándose sobre la aprobación del orden del día y no sobre su presencia física.

A partir de ese momento comenzaron las discusiones.

Pese a que Ortiz se encontraba sentada en su curul y físicamente presente en el lugar, los asesores jurídicos comenzaron a sostener que no debía ser considerada en la asistencia debido a su respuesta.

La postura generó inmediatas observaciones de los concejales presentes.

Hurtado recordó que la realidad material demostraba que la concejal estaba presente y que aquello debía prevalecer sobre cualquier interpretación.

Sin embargo, tanto el asesor jurídico, Roly Martínez, como la abogada María Isabel Suárez insistieron en que la respuesta de la concejal impedía computar su participación.

'Tatín' Callaú detectó el error

Fue el concejal 'Tatín' Callaú, quien advirtió, haciendo uso de la palabra, que Antelo había confundido la votación del orden del día con el control de asistencia.

“Ha habido un error, la secretaria estaba poniendo en consideración el orden del día, no la asistencia”, manifestó. Esta intervención destrabó momentáneamente la situación.

La observación fue respaldada por Hurtado, Juan Carlos Otrillas y otros concejales, obligando a Perales a reiniciar el procedimiento.

La sesión continuó, pero el episodio dejó instalada la pregunta: ¿por qué los asesores jurídicos insistieron durante varios minutos en excluir a una concejal cuya presencia física era evidente, en lugar de corregir inmediatamente el error procedimental?

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Más votos que concejales

La polémica no terminó allí.

La conducción de la sesión volvió a cuestionarse cuando Antelo realizó llamados que terminaron mezclando a concejales titulares y suplentes de un mismo curul en la votación, pese a que los titulares se encontraban presentes en el lugar.

En la primera ronda de votación, que inicialmente fue presentada de manera confusa entre el control de asistencia y la aprobación del orden del día, Antelo llamó a pronunciarse a Luis Viveros, José Ureña, Víctor Hugo Callaú, Maribel Salguero, María Belén Arispe, Willan Perales, Hugo Serrate y Adela Ortiz. Sin embargo, también convocó a Cinthia Quinteros, suplente de Hurtado; Jenny Mamani, suplente de Otrillas; y Abel Quiroga, suplente de Ortiz, pese a que los propios titulares Hurtado, Otrillas y Ortiz participaban de la sesión.

En la segunda ronda de votación para aprobar el orden del día, Antelo volvió a llamar a los mismos concejales y nuevamente incluyó a suplentes en la nómina, mientras los titulares permanecían presentes. Incluso Hurtado tuvo que intervenir para advertir que no había sido nombrado inicialmente y exigir que se registrara su voto.

Sumadas entre ambas rondas, incorporó a más participantes que los once curules titulares que conforman legalmente el Concejo. Los registros audiovisuales muestran que fueron convocados a votar, en distintos momentos de la sesión, al menos catorce nombres diferentes: los once concejales titulares más tres suplentes.

La situación generó nuevas observaciones sobre la conducción de la sesión y sobre el rol de los asesores jurídicos presentes, quienes intervinieron reiteradamente dando instrucciones a la mesa directiva, pero no corrigieron de manera inmediata las inconsistencias que Antelo producía durante el procedimiento.

Para los concejales opositores, lo ocurrido dejó en evidencia improvisación y falta de rigor técnico en una sesión que buscaba consolidar la directiva encabezada por Perales.

El choque entre Hurtado y Perales

Luego de superada parcialmente la confusión inicial, Hurtado tomó la palabra.

El concejal manifestó que consideraba ilegal la sesión y pidió que su posición constara en acta, aunque aclaró que permanecería participando y aprobaba el orden del día para evitar mayores confrontaciones.

La respuesta de Perales elevó la tensión.

“Si es ilegal, ¿qué hace sentado acá, concejal?”, respondió el presidente de la directiva paralela.

La frase provocó risas y reacciones del público presente.

Hurtado exigió orden, defendió su derecho a intervenir y reiteró que permanecería en el lugar precisamente para cuestionar lo que considera irregularidades en la conformación de la directiva.

Segundos después, cuando el debate apenas comenzaba, Perales anunció la suspensión inmediata de la sesión por “falta de garantías”.

¿Existían realmente las condiciones para suspender?

La decisión sorprendió incluso a los concejales que habían acudido a la convocatoria.

Hasta ese momento no se había producido ninguna agresión física, altercado mayor ni incidente que impidiera el funcionamiento de la sesión.

La discusión se limitaba a intercambios verbales y observaciones procedimentales habituales dentro de un debate político.

La suspensión provocó críticas de los ediles, que interpretaron la medida como una salida anticipada frente a cuestionamientos que comenzaban a exponer inconsistencias en el desarrollo de la sesión.

Arispe calificó la decisión como una muestra de falta de voluntad para debatir.

“Queremos trabajar por el pueblo, pero en base a la legalidad. Lamentablemente suspenden la sesión porque no quieren llegar a un debate como corresponde”, afirmó.

Incluso Salguero consideró que la suspensión fue precipitada y sostuvo que era el momento adecuado para avanzar en acuerdos y trabajo conjunto.

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Una fractura política que ya es visible

Más allá de la fallida sesión, la jornada dejó un dato de relevancia.

La presencia de Callaú y Salguero en la convocatoria de Perales y su ausencia en la sesión del 'Bloque de Unidad', evidenció una nueva posición de NGP dentro del conflicto institucional.

Aunque ambos concejales rechazaron haberse convertido en oficialistas, confirmaron que seguirán las directrices de su partido político y participarán en las convocatorias realizadas por la directiva encabezada por Perales y ya no en sesiones convocadas por Arispe, mientras la justicia define el conflicto.

Esa decisión marca un distanciamiento del 'Bloque de Unidad' que hasta ahora había sostenido las posiciones de la oposición.

El Concejo sigue dividido

Tras la suspensión, los seis concejales opositores regresaron al hemiciclo municipal para reinstalar su propia sesión. Lo hicieron sin la presencia de asesores jurídicos ni del equipo técnico que se había desplazado a la plaza Virgen de Cotoca.

Desde allí convocaron una nueva sesión ordinaria para el jueves 11 de junio.

El resultado final fue el mismo que viene repitiéndose desde hace semanas: dos directivas, dos convocatorias, dos interpretaciones legales y un Concejo Municipal que continúa atrapado en una disputa de poder sin señales inmediatas de solución.

Mientras tanto, la ciudadanía sigue observando cómo los conflictos políticos ocupan el centro de la agenda en lugar de los temas de gestión que afectan directamente a Montero.

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